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Han pasado varios meses desde que Terence “Bud” Crawford superó por decisión unánime a Saúl “Canelo” Álvarez en septiembre de 2025, pero el eco de aquella pelea no se ha apagado. El estadounidense ofreció una actuación sólida, estratégica y sin fisuras que terminó por consolidar su legado como uno de los grandes nombres de la era moderna, manteniendo su invicto y dejando sin margen de réplica al campeón mexicano.
La expectativa de una revancha creció casi de inmediato. Sin embargo, el propio Crawford fue quien bajó el telón al anunciar su retiro a los 38 años, con una marca impecable de 42 victorias y 31 nocauts. Con esa decisión, cualquier posibilidad de segundo capítulo quedó descartada y el panorama para Canelo cambió por completo.
Ahora la conversación gira hacia lo que viene. El tapatío ya tiene fecha tentativa para volver al cuadrilátero el 12 de septiembre de 2026, una cita que históricamente suele reservar para combates de alto calibre. Desde entonces, la pregunta que domina redes sociales y foros especializados no es solo cuando pelea Canelo Alvarez, sino contra quién lo hará en esa función que apunta a ser una de las más vistas del año.
En ese contexto emerge un nombre inevitable: David Benavidez. El llamado “Monstruo Mexicano” lleva tiempo señalando públicamente a Canelo como el rival que quiere enfrentar. La retirada de Crawford abrió una puerta que parecía cerrada, pero no todo es tan sencillo como parece.
Apuesta en la próxima pelea de Canelo Alvarez en Bwin MéxicoBenavidez en el horizonte y las diferencias que frenan la pelea
El posible combate entre Canelo Álvarez y David Benavidez ha generado un debate intenso en el entorno del boxeo. Por un lado, los aficionados lo consideran un enfrentamiento natural por estilos y narrativa. Por otro, existen obstáculos claros, principalmente relacionados con las categorías de peso y las condiciones físicas.
Canelo ha señalado que no está dispuesto a conceder una ventaja considerable en libras. Benavidez, más alto y con mayor alcance, representa un desafío físico evidente. Según declaraciones recientes de Crawford en una entrevista con Joe Rogan, el mexicano es consciente de esa diferencia de tamaño y del impacto que podría tener en el desarrollo del combate. “Benavidez es un gran peleador, pero es un peleador grande”, explicó Bud, sugiriendo que la cuestión no es solo técnica, sino estructural.
Sin embargo, el propio Crawford también defendió la trayectoria del tapatío. Recordó que Canelo ha competido en divisiones superiores enfrentando a rivales naturalmente más corpulentos, superándolos gracias a su habilidad, precisión y lectura de combate. Esa dualidad alimenta la discusión: ¿es una cuestión estratégica o simplemente una negociación compleja?
Benavidez, por su parte, sostiene que ha buscado la pelea durante años y que el público la exige. Desde su perspectiva, el combate definiría jerarquías en la escena actual. Pero mientras no haya acuerdo oficial, todo se mantiene en el terreno de la especulación.
Lo único confirmado es que Canelo regresará al ring en septiembre de 2026. El rival aún no está definido y el margen de negociación sigue abierto. En un deporte donde las decisiones empresariales pesan tanto como los golpes, el anuncio final podría tardar. Hasta entonces, la conversación seguirá creciendo, alimentada por declaraciones cruzadas y la expectativa de ver si finalmente se concreta uno de los duelos más esperados del boxeo contemporáneo.
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