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El equipo Haas presentó de manera virtual el VF-26, su monoplaza para la temporada 2026 de Fórmula 1, en un lanzamiento que ha generado expectativas tanto por su renovada estética como por el trasfondo técnico que lo acompaña. El coche es, por ahora, una representación conceptual de lo que llegará a pista, pero deja ver algunos de los rasgos de la nueva era reglamentaria: aerodinámica activa, líneas más estilizadas y el cierre definitivo del ciclo del efecto suelo.
El VF-26 destaca por un diseño dominado por los colores rojo y blanco, una clara referencia a su nueva asociación con Toyota. La marca japonesa, ausente de la Fórmula 1 desde 2009 tras un ambicioso proyecto que no logró consolidarse en resultados, vuelve a escena de la mano de Haas. La escudería estadounidense pasará a denominarse oficialmente TGR Haas, integrando a Toyota Gazoo Racing, la división deportiva que compite actualmente en disciplinas como el WRC, el WEC y el rally-raid.
Apuesta en la F1 México con los mejores momios en WinpotMás allá de lo visual, esta alianza implica cambios estructurales importantes. Haas planea desarrollar su propio simulador en Banbury, rompiendo con su dependencia tecnológica de Ferrari en este apartado. Sin embargo, seguirá utilizando el túnel de viento de Maranello, y no el de Toyota en Colonia, considerado uno de los más avanzados del mundo. El objetivo es claro: fortalecer su autonomía técnica sin romper los vínculos estratégicos que ya tiene.
En lo deportivo, el equipo encara 2026 con una mezcla de ilusión y realismo. Haas nunca ha subido al podio en sus 184 participaciones en Fórmula 1. Sus mejores resultados siguen siendo la pole position de Kevin Magnussen en Brasil 2022 y los cuartos puestos de Romain Grosjean en Austria 2018 y Oliver Bearman en el Gran Premio de la Ciudad de México de 2025. Un podio supondría un cambio de estatus para la escudería y la consolidaría como uno de los referentes del automovilismo estadounidense, una lucha simbólica que mantiene con proyectos como el de Cadillac y, en cierta medida, con Red Bull tras su asociación con Ford.
La dupla de pilotos se mantiene sin cambios. Esteban Ocon aporta experiencia, consistencia y capacidad para capitalizar oportunidades, mientras que Oliver Bearman representa el futuro. El joven británico dejó buenas sensaciones en 2025 y cuenta con el respaldo de Ferrari, lo que alimenta las especulaciones sobre un posible ascenso a Maranello en los próximos años.
Ambos pilotos coinciden en que 2026 será una temporada imprevisible. Ocon fue claro al respecto: los primeros Grandes Premios no ofrecerán una imagen definitiva del rendimiento real de los equipos. “En la tercera o cuarta carrera sabremos algo más, pero no será concluyente porque habrá mucho desarrollo”, explicó. La idea en Haas es evolucionar carrera a carrera y adaptarse rápidamente a los cambios.
Bearman comparte esa visión. Para él, la incertidumbre es una espada de doble filo: “No saber nada es bueno y malo. Podemos tener un impacto inmediato, pero nadie tiene referencias claras”. El británico marcó un punto clave en el calendario: la clasificación del Gran Premio de Australia, donde por primera vez se verá una fotografía real de la parrilla bajo el nuevo reglamento.
El jefe de equipo, Ayao Komatsu, reforzó esta idea al señalar que el invierno no definirá jerarquías. Entre los test de Barcelona y Bahréin se verán enfoques técnicos muy distintos, especialmente en la gestión aerodinámica y en el uso de las nuevas unidades de potencia. Para Haas, la clave será aprender rápido y reaccionar mejor que sus rivales.
Todo esto ocurre en un contexto de transformación profunda en la Fórmula 1, tanto en lo técnico como en lo comercial. La atención mediática también se ha intensificado por proyectos como el de Cadillac y los rumores que rodean a figuras como Sergio Pérez, cuyo nombre ha sonado en más de una ocasión en relación con el futuro del campeonato y con iniciativas como Checo Perez Cadillac, que han generado debate entre aficionados y analistas.
En paralelo, la Fórmula 1 continúa consolidando su presencia en mercados estratégicos. México sigue siendo uno de ellos, con eventos que trascienden lo deportivo y se convierten en fenómenos culturales, como ocurre cada año en la Fórmula 1 CDMX, una de las citas más emblemáticas del calendario.
Por ahora, Haas tiene un coche atractivo en lo visual, una estructura en evolución y una pareja de pilotos con potencial. Pero como ellos mismos reconocen, nada de eso será suficiente sin resultados en pista. El VF-26 promete, pero será el cronómetro el que determine si esta nueva etapa marca realmente un antes y un después para la escudería estadounidense.
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