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El primer gran título de 2026 ya tiene dueño. El FC Barcelona se consagró campeón de la Supercopa de España tras vencer al Real Madrid en una final vibrante, disputada y llena de matices. En un duelo que volvió a confirmar por qué el Barcelona vs. Real Madrid es siempre un partido aparte, los blaugranas fueron más efectivos en los momentos clave y supieron resistir cuando el contexto se volvió adverso.
El arranque fue tenso. El Madrid, con un planteamiento más conservador, apostó por cerrarse atrás y buscar el desequilibrio de Vinicius al espacio. Xabi Alonso liberó al brasileño de tareas defensivas y le dio margen para encarar. La primera ocasión clara fue suya, tras escaparse por la izquierda, aunque su remate salió demasiado centrado y terminó en manos de Joan García, que debutaba en un Clásico.
Las mejores apuestas de LaLiga EA Sports están en 1xBet socio global del Barcelona F.CEl Barcelona tardó en acomodarse, pero cuando lo hizo, empezó a marcar el ritmo. Flick apostó por un once de jerarquía, con De Jong y Lewandowski desde el inicio, y poco a poco su equipo ganó control. La primera llegada clara fue de Raphinha, que ya avisaba de lo que estaba por venir.
El gol cambió el partido. Tras una buena combinación colectiva, el extremo brasileño condujo con decisión y definió cruzado para abrir el marcador. A partir de ahí, el Madrid sufrió para recuperar el balón y tuvo problemas para cerrar los espacios. Courtois apareció en un par de ocasiones para evitar el segundo tanto blaugrana, sosteniendo a su equipo cuando más lo necesitaba.
Sin embargo, cuando parecía que el primer tiempo se iba a cerrar con ventaja del Barça, apareció Vinicius. En tiempo de descuento, recibió cerca de la mitad de cancha, aceleró, dejó rivales atrás y definió con calidad para empatar el partido. Un gol que reactivó a los blancos y cambió por completo el ánimo del encuentro.
Intercambio de golpes y un primer tiempo de locura
El Clásico vivido en la final de la SuperCopa no dio tregua. Apenas un minuto después del empate, Pedri filtró un pase quirúrgico para Lewandowski, que definió con una vaselina perfecta sobre Courtois. Parecía el cierre ideal para el primer tiempo, pero el Madrid volvió a responder. En una acción confusa tras un córner, Gonzalo aprovechó un rebote y marcó el 2-2, dejando todo abierto.
Ese cierre frenético condicionó el segundo tiempo. El Barcelona mantuvo la posesión, pero ya no podía relajarse. Sabía que el Madrid era peligroso cada vez que encontraba espacios, sobre todo por el costado de Vinicius, que ganó varios duelos individuales.
Joan García empezó a convertirse en protagonista. Atajó dos remates peligrosos que pudieron cambiar el rumbo del partido y sostuvo a su equipo en los momentos de mayor presión. El encuentro se calentó, hubo cruces fuertes y varias amonestaciones que reflejaban la tensión acumulada.
Flick movió el banco y encontró respuestas. La entrada de Olmo y Ferran Torres le dio otra velocidad al ataque azulgrana. El equipo volvió a pisar el área con frecuencia y empezó a inclinar la cancha.
El tercer gol llegó en ese contexto. Lamine Yamal desbordó, Olmo y Ferran combinaron con rapidez, y Raphinha apareció para definir. Su remate se desvió levemente en un defensor y descolocó a Courtois. Era su doblete y el golpe decisivo del partido.
Resistencia, sufrimiento y un campeón que sabe competir
El tramo final fue puro Clásico. Xabi Alonso lanzó todo lo que tenía al campo, incluyendo a Mbappé, buscando el empate. El partido se volvió de ida y vuelta, con espacios, nervios y sensación de peligro constante.
La expulsión de De Jong complicó al Barcelona, que tuvo que defender con diez durante varios minutos. El Madrid tuvo sus oportunidades. Dos remates desde corta distancia obligaron a Joan García a intervenir nuevamente, confirmando su gran noche.
El Barça se replegó, cerró líneas y defendió cada balón como si fuera el último. Entró Araujo para reforzar la zaga y resistir el asedio final. Cuando sonó el pitazo, el festejo fue inmediato: el Barcelona levantaba la Supercopa y arrancaba el año con un título frente a su máximo rival.
Más allá del trofeo, el partido dejó sensaciones de alto nivel competitivo, algo que ambos equipos buscarán sostener también en escenarios de máxima exigencia como la Champions League masculina, donde volverán a ser protagonistas.
El Clásico volvió a confirmar que no se gana solo con nombres. Se gana con lectura de partido, eficacia y personalidad. El Barcelona tuvo todo eso. El Madrid, pese a la derrota, mostró carácter. La temporada recién empieza, pero este primer golpe ya marca tendencia.

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