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El sector del juego en México podría enfrentar uno de los cambios fiscales más importantes de su historia reciente. Dentro del paquete económico propuesto para 2026, el gobierno federal contempla elevar del 30% al 50% el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) aplicado a los juegos con apuestas y sorteos, una medida que afectaría tanto a casinos físicos como a plataformas digitales.
De aprobarse en su forma actual, el incremento supondría una presión significativa para operadores y usuarios, especialmente en un mercado donde el juego online ha crecido con rapidez en los últimos años.
Prueba el casino de Caliente MX y llévate un bono sin depósito de 1,000 MXNUn mercado en expansión bajo mayor presión fiscal
El auge de las apuestas por internet ha transformado la industria del entretenimiento en México. Plataformas como Betmaster casino o Caliente casino México han contribuido a popularizar el acceso digital a tragamonedas, juegos en vivo y apuestas deportivas desde dispositivos móviles.
Sin embargo, el aumento impositivo podría modificar sustancialmente el equilibrio del sector. Los operadores tendrían que absorber el impacto o trasladarlo al usuario mediante ajustes en bonos, cuotas o condiciones promocionales.
Especialistas del mercado señalan que, en industrias altamente competitivas, las cargas fiscales elevadas suelen traducirse en una reducción de incentivos comerciales o en mayores requisitos para retirar ganancias.
Argumentos del gobierno: recaudación y salud pública
Las autoridades han justificado la medida como parte de una estrategia integral para incrementar la recaudación y desincentivar conductas de riesgo asociadas al juego. En términos fiscales, el sector representa una fuente de ingresos relevante que podría aumentar de forma considerable con la nueva tasa.
Además, el incremento se enmarca dentro de los llamados “impuestos correctivos”, diseñados para reducir actividades consideradas potencialmente dañinas, como el consumo de tabaco, alcohol o apuestas.
No obstante, expertos advierten que gravámenes excesivos pueden producir efectos contraproducentes si empujan a los usuarios hacia plataformas no reguladas o hacia mercados informales.
Impacto potencial para jugadores y operadores
Para los usuarios, el cambio no implicaría necesariamente un pago directo del impuesto, pero sí podría reflejarse en:
- Bonos de bienvenida menos generosos
- Mayores requisitos de apuesta (rollover)
- Reducción de promociones recurrentes
- Cuotas menos competitivas en apuestas deportivas
- Posibles restricciones operativas
En el caso de los operadores, especialmente aquellos con licencias locales, el aumento del IEPS podría reducir márgenes y obligar a replantear sus estrategias comerciales en México.
Riesgo de migración hacia plataformas extranjeras
Uno de los puntos más debatidos es la posibilidad de que los jugadores opten por sitios offshore que no estén sujetos a la misma carga fiscal. México mantiene una regulación compleja basada en una ley de 1947, lo que ha generado un entorno híbrido donde conviven operadores autorizados y plataformas internacionales.
Si la presión fiscal aumenta sin un fortalecimiento paralelo de la supervisión, algunos analistas consideran probable una fuga de usuarios hacia mercados menos controlados, lo que reduciría el efecto recaudatorio esperado.
Un cambio clave en la antesala del Mundial 2026
La propuesta llega en un momento estratégico. México será una de las sedes de la Copa Mundial de la FIFA 2026, un evento que tradicionalmente impulsa el volumen de apuestas deportivas y la actividad en casinos online.
De aprobarse antes del torneo, el nuevo impuesto podría redefinir la dinámica del mercado justo cuando se anticipa un aumento significativo en la demanda.
Por ahora, el paquete económico se encuentra en fase de discusión legislativa, por lo que el resultado final dependerá de las negociaciones en el Congreso. Mientras tanto, operadores y jugadores permanecen atentos a una decisión que podría marcar el futuro del juego online en el país.



