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La posible vuelta de los clubes mexicanos a la Copa Libertadores vuelve a tomar fuerza, aunque —como ha ocurrido en otros intentos— no sería un camino sencillo ni inmediato. La Conmebol ha reiterado su interés en abrir nuevamente el torneo sudamericano a equipos de Concacaf, y en ese escenario la Liga MX aparece como una pieza clave por nivel competitivo, audiencia y valor comercial.
Desde hace años, la afición mexicana sigue con nostalgia aquellas participaciones en las que equipos como Cruz Azul, Chivas y Tigres alcanzaron finales históricas, mientras América y Pachuca se quedaron a un paso de la gloria continental. Hoy, al revisar las estadísticas de Copa Libertadores, México sigue apareciendo como una de las ligas invitadas con mejores resultados fuera de Sudamérica, pese a haber dejado de competir oficialmente en 2016.
El principal obstáculo, como siempre, no es deportivo sino institucional. México pertenece a Concacaf, confederación que exige a sus clubes priorizar la Concachampions, torneo que otorga acceso al Mundial de Clubes. El cruce de calendarios con la Libertadores fue justamente el detonante que provocó la salida de la Liga MX cuando el formato sudamericano cambió hace casi una década.
Las mejores apuestas de la Copa Libertadores están en 10BetConmebol vuelve a abrir la puerta
Alejandro Domínguez, presidente de Conmebol, ha reconocido públicamente que el regreso de clubes mexicanos y estadounidenses es una posibilidad real. El trasfondo no es menor: ampliar mercados, reforzar derechos de transmisión y elevar el atractivo global del torneo. En ese contexto también aparece la MLS, impulsada por el impacto mediático de Lionel Messi y el poder económico que hoy rodea al futbol estadounidense.
Para Conmebol, sumar a México no solo elevaría el nivel competitivo, sino que aportaría una audiencia masiva que históricamente ha respondido con gran interés al certamen sudamericano. Sin embargo, Domínguez ha sido claro en que cualquier movimiento debe contar con el aval de Concacaf, respetando los compromisos regionales.
Concacaf, el freno principal
Aquí es donde el panorama se complica. Concacaf no ve con buenos ojos que sus mejores clubes repartan esfuerzos entre dos torneos internacionales de alta exigencia. La prioridad sigue siendo fortalecer su propia competencia continental y evitar que calendarios se saturen en plena Liguilla mexicana o fases decisivas de temporada.
Incluso se ha hablado de fórmulas intermedias, como enviar a la Libertadores a equipos ubicados entre el quinto y octavo lugar de la tabla. Una propuesta que no termina de convencer ni a Conmebol —que busca a los mejores— ni a los propios clubes mexicanos, para quienes el premio deportivo perdería atractivo.
Qué equipos fueron los últimos representantes mexicanos
La última participación oficial de la Liga MX se dio en la edición 2016, con Toluca, Puebla y Pumas como representantes. El conjunto universitario fue el que llegó más lejos, alcanzando los cuartos de final antes de quedar eliminado.
Desde entonces, el futbol mexicano se ha concentrado en torneos de Concacaf, mientras el público sigue comparando rendimientos, títulos y posiciones locales a través de la tabla general Liga MX, donde cada torneo define qué clubes dominan el presente nacional.
¿Hay opciones reales de regreso?
En el corto plazo, todo apunta a que la vuelta no será sencilla. Sin ajustes de calendario o acuerdos institucionales de alto nivel, Concacaf difícilmente cederá terreno. Aun así, Conmebol mantiene el discurso abierto y sabe que México sigue siendo una pieza estratégica para el crecimiento del torneo.
Por ahora, la puerta está entreabierta, pero el camino pasa más por despachos y negociaciones que por resultados en la cancha. La afición sueña con volver a ver noches de Libertadores en el Azteca, el Volcán o CU, mucho más que con una final de la Concachampions, aunque el regreso todavía depende de decisiones políticas dentro del futbol continental.
Si algo ha quedado claro es que el interés existe. Falta que las confederaciones encuentren la forma —si es que realmente quieren— de hacer compatible el calendario y las prioridades. Hasta entonces, la Libertadores seguirá siendo una nostalgia para el futbol mexicano… con una promesa que se repite cada pocos años.
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